ANSIEDAD Y PLANTAS MEDICINALES

Según el último informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), se refleja que España ha triplicado el uso de antidepresivos, y que el consumo de somníferos y ansiolíticos ha aumentado en un 57% en los últimos doce años. Tomamos este tipo de fármacos cuatro veces más que en Alemania o Reino Unido, lo que nos sitúa a la cabeza del consumo de antidepresivos en Europa, incluso al mismo nivel o por encima de EE.UU.
En España hemos tendido a psiquiatrizar muchos elementos clínicos que, seguramente en algunos casos, se podrían solventar de forma alternativa a los psicofármacos, evitándose muchos de los problemas derivados de los mismos. Por ello, una opción alternativa al uso masivo de psicofármacos que va haciéndose cada vez más hueco en el mercado farmacológico es la fitoterapia.
¿Cómo se relacionan fitoterapia y ansiedad?
Es un término acuñado por el médico francés Henri Leclerc a principios de siglo XX, un neologismo formado a partir de dos vocablos griegos: phytón (planta) y therapeía (tratamiento). Etimológicamente, por tanto, fitoterapia se refiere al tratamiento de las enfermedades con plantas. Actualmente, se define como la utilización de los productos de origen vegetal con finalidad terapéutica, para prevenir, aliviar o curar un estado patológico, o con el objetivo de mantener la salud.
El abordaje en el marco de una fitoterapia clínica se tiene en cuenta el conjunto de conocimientos del que hacían uso los antiguos, a la vez que lo reintegra en el contexto de nuestro conocimiento científico, médico y farmacológico actual, lo que permite confirmar la mayoría de ese conocimiento o negar algunas partes del mismo.
En 2002 la Agencia Europea del medicamento estableció los criterios de calidad para medicamentos elaborados con plantas medicinales o derivados; y aunque esta ciencia para la población española aún resulta prácticamente una desconocida, se maneja mucho en Alemania, en donde el conocimiento fitoterapéutico está muy desarrollado sobre todo para patologías psiquiátricas menores.
Ciertamente los psicofármacos es una buena alternativa para los casos más graves o agudos, pero a través de las evidencias encontradas en ensayos clínicos se está demostrando que cuando la persona está empezando a tener los primeros síntomas o son casos de ansiedad leves, incluso moderados, la fitoterapia puede ser muy efectiva. Según nuestro psiquiatra, Flavio Gutiérrez, “hay muchos aspectos en el estilo de vida, en medidas higiénico-dietéticas, que pueden ayudar con una serie de estrategias a reducir niveles de ansiedad antes de llegar a la medicación”.
Con un buen protocolo de especialistas podría trabajarse para hacer una intervención precoz y plantearse la fitoterapia como tratamiento único, incluso en algunos casos podría ser algo complementario con los psicofármacos. Pero para hacer uso de esta alternativa y que sea bien utilizada, lo que es importante es tener claros los criterios clínicos de cada persona a la hora de administrar los fitofármacos, por lo que será esencial que sean profesionales de la salud los que nos indiquen qué y cómo tomar estas alternativas farmacológicas naturales.
Toma nota de las alternativas
Para abordar problemas de ansiedad nuestros dos colaboradores recomiendan dos fitofármacos que, a través de estudios, han demostrado que en un momento dado resultan más eficaces que el placebo en un perfil de pacientes en los que la clínica es leve:
• La aquilea tiene propiedades relajantes y está indicado para personas que sufran de insomnio ocasional, estados de nerviosismo o estrés. Favorece la regulación de estados de irritabilidad, inquietud y la falta de sueño.
• La valeriana, que favorece cierto control frente al sueño y la ansiedad. Se han realizado muchos estudios con esta sustancia, de hecho, la Organización Mundial de la Salud la describe como un sedante suave, un inductor del sueño, y señala que también ayuda a procesos de deshabituación tabáquica con la ansiedad que este proceso genera. La menciona como alternativa o sustitutiva de las benzodiacepinas, con el añadido de que no produce somnolencia residual al día siguiente.
Fitoterapia y ansiedad en la historia
Kava Kava o extracto de Kava, de la familia de la pimienta, de cuya planta se extraía la raíz. Se utilizaba como tranquilizante, ansiolítico o hipnótico, entre otras aplicaciones. Pese a parecer efectiva al tratamiento sintomático a corto plazo de ansiedad leve o moderada, actualmente está retirada del mercado; la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) la incluyó en la lista de plantas nocivas por daño hepático.
La pasiflora, actúa de relajante y sedante del sistema nervioso, regulando afecciones del sistema cardiocirculatorio como la hipertensión, y también se usa para problemas de insomnio y cuestiones relacionadas con los nervios o malestares gastrointestinales. Parece tener cierta eficacia, pero cuenta con menos estudios y existen ciertas contraindicaciones a tener en cuenta antes de su uso.
A continuación, os presentamos los fitofármacos que parecen ser más efectivos, además de la aquilea y la valeriana, para abordar los síntomas de ansiedad a corto plazo, aunque de éstos aún no existen estudios concluyentes que aseguren su eficacia y contraindicaciones:
• Ginkgo biloba, un árbol del cual se utilizan las hojas, originario de China y Japón que no se reproduce actualmente en estado salvaje. Aumentan la circulación sanguínea central y periférica, y como consecuencia se hace más eficiente la irrigación en el corazón y las extremidades.
• Calderona amarilla, que posee propiedades sedativas, produciendo una significativa reducción de la ansiedad durante la primera semana de tratamiento que se incrementa con el tiempo.
• Espino albar o espino blanco, de la familia de las rosáceas, actúa como una sustancia cardiotónica, es decir, como un regulador del ritmo cardíaco, aumenta el flujo sanguíneo por su efecto vasodilatador, es sedante del sistema nervioso y relajante muscular.
• Amapola de California, actúa como sedante del sistema nervioso central, hipnótico suave, analgésico, bactericida, fungicida y acelerador del flujo coronario.
• Magnesio, ayuda a controlar la presión arterial y el colesterol, a combatir el cansancio y la fatiga, y es un agente vital para la transmisión de los impulsos eléctricos del sistema nervioso central al resto del cuerpo, por lo que aportar al organismo la cantidad suficiente cada día ayuda a combatir el estrés, la ansiedad y la depresión. Pero hemos de cuidar el consumo en exceso de magnesio en un lapso corto de tiempo ya que puede tener efecto laxante.
¿Son productos inocuos?
Estamos hablando de un mercado en auge que generará importantes movimientos económicos. Ya se está viendo como muchos laboratorios se están subespecializando, creando departamentos enfocados a la fitoterapia, ya hay marcas registradas en la farmaindustria de fitoterapias independientes, etc. Todo ello asegura un control de calidad que, con el paso de los años, conseguirá ir en aumento y permita que esté más reglado.

A día de hoy, al no haber aún un control tan estricto como existe en los medicamentos, los principios activos de estas plantas no se encuentran en el mismo nivel de concentración en las distintas marcas que comercializan estos compuestos. Los efectos adversos que pueden provocar tienen que ver con la forma de presentación: normalmente pensamos en cápsulas, pero recordemos que tenemos la alternativa de hacerlos en infusiones, o usarlos en formato de aceites de masajes o de aromas (como utiliza la aromaterapia).

Además, sí que hay interacciones con psicofármacos en algunos casos, pudiendo solapar algunas alteraciones cardíacas, a nivel renal, hepático… por lo que no recomendamos hacer uso libre de ellos sin supervisión de un profesional de Salud. Un ejemplo de interacción lo encontramos en el hipérico o hierba de San Juan, uno de los antidepresivos naturales más conocidos y muy comercializado también para tratar la ansiedad, la irritabilidad y problemas del sueño, pero que puede reducir los efectos de otros fármacos que se estén tomando a la par. Nuestro psiquiatra a través de su experiencia profesional ha constatado que en más de un caso las personas que acuden a su consulta desarrollan consecuencias variopintas: desde descompensaciones, crisis de ansiedad fortísimas, crisis maníacas, trastornos del sueño…
Así que no todo es inocuo; como la mayoría de productos que consumimos, es una cuestión de grados y dosis, porque pese a que la fitoterapia parezca más inocua que el fármaco, una sobredosificación puede traer consecuencias tan letales como puede ser un psicofármaco en un momento dado. Es importante tener en cuenta qué tipos de preparados se han realizado y cómo se ha elaborado el extracto para que la dosis sea lo más exacta posible, ajustada a nuestro caso particular.
Hay diferentes vías, así que nos tenemos que decantar por las más seguras y siempre asesorados por profesionales que nos recomendarán tratamientos basándose en la individualidad, teniendo en cuenta las interacciones que pueden conllevar los fitofármacos con otros tratamientos para la tensión u otros problemas sintomáticos o patologías que ya se esté tratando por otro lado, algo necesario a la hora de compaginar con fitoterapia. El uso de plantas medicinalmente no actúa únicamente sobre el síntoma, sino que también toma en cuenta a la persona que recibe el tratamiento, con su realidad y su reactividad fisiológica y biológica específica. No podemos obviar que cada persona ha de tratarse de forma holística.