ESCLEROSIS MÚLTIPLE Y RIESGOS DE TRAUMATISMOS REPETIDOS

Entretanto se sabe que los golpes repetidos en la cabeza pueden provocar daño cerebral severo, incluso después de décadas. Según un estudio reciente, los traumatismos craneoencefálicos durante la juventud son especialmente peligrosos, y podrían incrementar el riesgo de padecer esclerosis múltiple.
Los jugadores de fútbol americano suelen enfermar de demencia y depresión después de poner fin a su carrera profesional. La culpa recae sobre las lesiones súbitas y violentas contra la cabeza o las cervicales a las que están expuestos durante años en entrenamientos y partidos. No sólo les provocan síntomas a corto plazo, tales como conmoción cerebral, dolor de cabeza, amnesia y náuseas, la verdadera extensión del daño sólo se revela años después.

Los traumatismos craneoencefálicos (TCE) repetidos podrían provocar atrofia cerebral, con el consecuente deterioro de la memoria, incluso años después de haberlos padecido. Sin embargo, según un nuevo estudio, los TCE en la juventud también pueden conducir a complicaciones a priori inesperadas, pues podrían incrementar el riesgo de desarrollar posteriormente esclerosis múltiple (EM). ¿Cómo llegan los epidemiólogos a esta conclusión?
Los traumas cerebrales durante la juventud son especialmente peligrosos
El profesor Scott Montgomery, de la Universidad de Örebro en Suecia, y su equipo evaluaron los datos del Registro Nacional Sueco de Pacientes de Esclerosis Múltiple. Identificaron 7.292 pacientes de EM. Cada uno de ellos fue comparado con 10 personas que no sufrían de EM independientemente de edad, sexo y lugar de residencia. De modo que la población total del estudio comprendió 80.212 participantes.
Basándose en los datos, el equipo dirigido por el Prof. Montgomery también registró si los sujetos habían sido diagnosticados con TCE en la infancia (desde el nacimiento hasta los 10 años) y la adolescencia (11 a 20 años). Del mismo modo, los investigadores también querían descubrir si los traumatismos físicos no asociados con el sistema nervioso central (SNC) aumentaban el riesgo de EM. Para ello se incluyeron en la evaluación los datos sobre fracturas en extremidades.
Incremento de células inmunes
Los epidemiólogos no pudieron encontrar una asociación entre los TCE en la niñez y un mayor riesgo a desarrollar posteriormente EM. Sin embargo, con los traumatismos sufridos entre las edades de 11 y 20 años fue distinto. Para las personas que sufrieron de TCE en la adolescencia, el riesgo de desarrollar EM era un 22% más elevado. El riesgo incluso se duplicaba si los jóvenes sufrían repetidamente TCE. El resultado es estadísticamente significativo: la razón de oportunidades u “Odds Ratio” (intervalo de confianza del 95%) era, con un diagnóstico de TCE, de 1,22 (1.05–1.42, p = 0.008) en comparación con la carencia de dicho diagnóstico. Si se habían diagnosticado múltiples TCE, entonces este valor era de 2,33 (1.35–4.04, p = 0.002). Por el contrario, las fracturas en las extremidades no supusieron ninguna influencia sobre el riesgo en cuestión.
Los científicos sugieren que las lesiones no inflamatorias del SNC, como el trauma cerebral, conducen a un incremento de las células T mielina-específicas. Éstas producen citocinas proinflamatorias como el interferón gamma, que destruye a los oligodendrocitos. Y éstos, a su vez, constituyen la vaina de mielina, la capa aislante alrededor de los nervios. La desmielinización inflamatoria de los nervios es típica de la esclerosis múltiple. Sin embargo, la causa exacta del incremento de células inmunes después de un traumatismo craneoencefálico sigue sin estar clara.
El profesor Montgomery explica que su estudio proporciona otra razón para “proteger, especialmente a los adolescentes, de las lesiones en la cabeza. Sobre todo si se exponen a un alto riesgo de traumatismos repetidos debido a la práctica deportiva.”
Fuente:
Concussion in adolescence and risk of multiple sclerosis.
Scott Montgomery et al., Annals of Neurology, doi: 10.1002/ana.25036; 2017