LA REMOLACHA ROJA AYUDA A PREVENIR LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

El betabel o Remolacha Roja, podría ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer

RESUMEN:
*La investigación sugiere que el betabel podría ser un poderoso aliado en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer, al disminuir hasta en un 90 % la oxidación dañina de las neuronas

  • El betabel o remolacha roja, también combate la inflamación, disminuye la presión arterial, le ayuda a desintoxicarse, reduce su riesgo de insuficiencia cardíaca y derrame cerebral y mejora la neuroplasticidad cerebral
  • La suplementación con cúrcuma también ha demostrado mejorar la memoria y concentración en personas mayores que ya sufren leves pérdidas de memoria, además de reducir los depósitos de amiloide y tau asociados con la enfermedad de Alzheimer
  • Uno de los factores alimenticios más influyentes es la cantidad de carbohidratos netos que consume regularmente. Una alimentación alta en azúcar, desencadena resistencia a la insulina, que está fuertemente relacionada con el Alzheimer
  • Las investigaciones demuestran que la alimentación alta en carbohidratos aumenta en un 89 % su riesgo de demencia, mientras que las que son ricas en grasas lo reducen en un 44 %

Por el Dr. Mercola.    www.mercola.com

Se ha demostrado que el betabel combate la inflamación, disminuye la presión arterial1,2 y favorece la desintoxicación. Los estudios también sugieren que pueden ayudar a reducir su riesgo de insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular, así como proporcionarle poderosos beneficios para el cerebro, en gran parte debido a su alto contenido de nitrato.

Su cuerpo transforma los nitratos en óxido nítrico,3 lo que mejora la oxigenación y tiene un impacto beneficioso en sus sistemas circulatorio e inmunológico.

El óxido nítrico4 es un gas soluble que se produce continuamente a partir del aminoácido L-arginina en el interior de sus células, donde apoya la función endotelial y protege a las mitocondrias. El óxido nítrico también sirve como una molécula mensajera o de señalización en todas las células de su cuerpo.

De hecho, muchos deportistas competitivos consumen jugo de betabel por sus beneficios estimuladores de óxido nítrico. La investigación demuestra que el betabel crudo podría aumentar hasta en un 16 % su resistencia durante el ejercicio,5 gracias al aumento de óxido nítrico.

El betabel podría protegerlo contra el desarrollo del Alzheimer

Actualmente, una investigación presentada en la reunión de la Sociedad Americana de Química 20186 en Nueva Orleans afirma que el betabel también podría ser un poderoso aliado en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer,7,8 la forma más grave y letal de demencia. Según lo informado por The Atlanta Journal-Constitution:9

“Primero examinaron la posible causa de la enfermedad. Aunque se desconoce, los médicos identificaron previamente beta-amiloide, una proteína viscosa que puede interrumpir la comunicación entre las células cerebrales y neuronas.

Cuando se adhiere a los metales, como el cobre o hierro, los péptidos beta amiloides se pliegan incorrectamente y se agrupan, causando inflamación y oxidación.

Por lo tanto, los científicos se concentraron en alimentos conocidos por mejorar el flujo de oxígeno y las funciones cognitivas, incluido el betabel. Este vegetal morado tiene un compuesto llamado betanina que se une a metales, lo que podría evitar el plegado incorrecto de los péptidos.

Para probar su hipótesis, los científicos midieron los niveles de oxidación del beta-amiloide cuando se combinó con una mezcla de betanina, y encontraron que la oxidación disminuyó hasta en un 90 % por la exposición al compuesto de betabel.”

Prevenir la oxidación de la aglomeración de beta-amiloides atrofiadas

Cuando se forman grupos de beta-amiloide, se desencadena la inflamación cerebral y oxidación de las neuronas, y los investigadores creen que esa oxidación es lo que le causa un daño irreparable a las células del cerebro. La oxidación es particularmente severa cuando el beta-amiloide se une al cobre. En este experimento, la oxidación se evitó en gran medida cuando se le añadió betanina de betabel a la mezcla.

Como señaló el coautor Darrell Cole Cerrato,10 “No podemos decir que la betanina detiene por completo el plegamiento incorrecto [de la beta amiloide], pero podemos decir que reduce la oxidación. Una menor oxidación podría evitar en cierto grado el plegado incorrecto, tal vez incluso hasta el punto de ralentizar la agrupación de péptidos beta-amiloides…”

Mientras que los investigadores esperan que su hallazgo conduzca al desarrollo de mejores medicamentos para el Alzheimer, realmente no hay razón para esperar tales desarrollos ya que el Alzheimer es una enfermedad basada principalmente en la alimentación y el estilo de vida.

De hecho, en su presentación de los hallazgos, Cerrato señala que esta es otra información que las personas pueden usar para mejorar sus hábitos alimenticios y reducir su riesgo de desarrollar enfermedades:

“En una época en la que las personas intentan cuidar lo que están consumiendo y lo que comen… esta es otra fuente de información que pueden usar… Estamos tratando de lograr lo mismo que su mamá intentaba que hiciera de niño, que es comer sus vegetales… Creo que eso será un gran paso para ver cómo podemos tratar el Alzheimer de manera preventiva”.

El betabel mejora la neuroplasticidad

Investigaciones previas11 han demostrado que el jugo de betabel crudo ayuda a mejorar la neuroplasticidad, principalmente al aumentar el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos. El óxido nítrico, en su capacidad como molécula de señalización, también permite que las células cerebrales se comuniquen mejor entre sí.

Es importante destacar que el betabel impulsa la oxigenación de la corteza somato motora, un área del cerebro que a menudo se ve afectada en las primeras etapas de la demencia.

Aquí, el jugo de betabel se utilizó en combinación con el ejercicio, que también mejora el flujo sanguíneo y la oxigenación por sí mismo. A los participantes–personas de mediana edad diagnosticadas con presión arterial alta–se les dio a beber jugo de betabel o un placebo, tres veces por semana una hora antes del ejercicio, durante seis semanas.12,13,14 El ejercicio consistió en una caminata de 50 minutos sobre una caminadora.

Los resultados demostraron que agregar jugo de betabel a su régimen de ejercicios puede ser una forma sencilla pero poderosa de aumentar los beneficios del ejercicio para su cerebro. El polvo de jugo de betabel fermentado incluso podría ser mejor, ya que todavía contiene sus nutrientes beneficiosos, y los carbohidratos fueron predigeridos por el proceso de fermentación.

Como señaló el coautor del estudio W. Jack Rejeski, profesor de ciencias de la salud y el ejercicio en la Universidad de Wake Forest en Carolina del Norte:15,16

“El óxido nítrico… va a las áreas del cuerpo que son hipóxicas, o que necesitan oxígeno, y el cerebro es un gran consumidor de oxígeno en su cuerpo… [L]o que mostramos en este breve estudio de formación… fue que, en comparación con hacer ejercicio por sí solo, añadir un suplemento de jugo de raíz de betabel al ejercicio dio como resultado una conectividad cerebral que se asemeja mucho a lo que se ve en adultos más jóvenes”.

Hay dos advertencias que vale la pena mencionar. Primero, evite el uso de enjuagues bucales fuertes, ya que esto reducirá la conversión de óxido nítrico al eliminar los microbios necesarios.

También evite el agua fluorada, ya que el fluoruro convierte el óxido nítrico en ácido nítrico perjudicial.17 El flúor también tiene otras influencias perjudiciales para el cerebro, y se ha demostrado que altera el funcionamiento neurológico por sí solo. Después de todo, está clasificado como una neurotoxina.

Cúrcuma–Otro alimento que ha demostrado reducir el riesgo de Alzheimer

Otro alimento que puede reforzar su salud neurológica es la curcumina, un ingrediente activo que se encuentra en la especia cúrcuma. Investigaciones recientes demuestran que la suplementación con cúrcuma ayudó a mejorar la memoria y concentración en personas mayores que ya sufren leves pérdidas de memoria y menores depósitos de amiloide y tau que se asocian con el Alzheimer.18

El estudio doble ciego, controlado con placebo, publicado en el American Journal of Geriatric Psychiatry,19 incluyó a 40 adultos entre las edades de 50 y 90 años. Ninguno tenía un diagnóstico de demencia en el momento de su inscripción. Los participantes recibieron al azar 90 miligramos de curcumina o placebo, dos veces al día durante 18 meses.

Se administró una evaluación cognitiva estandarizada al comienzo del estudio y en intervalos de seis meses a partir de entonces, también se midió el nivel de curcumina en la sangre al comienzo y al final del estudio. Treinta de los participantes también se sometieron a tomografías por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) para evaluar su nivel de depósitos de amiloide y tau antes y después del tratamiento.

Aquellos que recibieron curcumina percibieron mejoras significativas en su memoria y concentración, mientras que el grupo de control no experimentó ninguna mejora. En general, el grupo de curcumina mejoró en un 28 % su memoria durante el período de tratamiento de un año y medio.

Las exploraciones PET también confirmaron que el grupo de tratamiento tenía significativamente menos acumulación de tau y amiloide en áreas del cerebro que controlan la memoria, en comparación con los controles.

También se ha demostrado que la curcumina aumenta los niveles del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés),20 y los menores niveles de BDNF se han relacionado con la enfermedad de Alzheimer.

Sin embargo, otra forma en que la curcumina podría beneficiar a su cerebro y reducir su riesgo de demencia es al afectar las vías que ayudan a revertir la resistencia a la insulina, hiperlipidemia y otros síntomas asociados con el síndrome metabólico y la obesidad.21

Una alimentación alta en azúcar aumenta significativamente su riesgo de demencia

Quizás el factor alimenticio más importante que afecta su riesgo de Alzheimer es la cantidad de carbohidratos netos (carbohidratos totales menos fibra) que consume con regularidad. Una alimentación alta en azúcar desencadena la resistencia a la insulina–que actualmente se cree que afecta a 8 de cada 10 personas en los Estados Unidos,22,23–y existe un vínculo muy fuerte entre la resistencia a la insulina y el Alzheimer.24

Por ejemplo, un estudio longitudinal25 publicado en la revista Diabetologia en enero de 2018, que monitoreo a cerca de 5 190 personas durante más de una década, encontró que entre mayor era el azúcar en la sangre de una persona, más rápida era su tasa de deterioro cognitivo.

Incluso una ligera elevación del azúcar en la sangre y leve resistencia a la insulina se asocian con mayor riesgo de demencia.26,27También se sabe que la diabetes y las enfermedades del corazón28 aumentan su riesgo, y ambas tienen su origen en la resistencia a la insulina.

Uno de los estudios más llamativos29 sobre carbohidratos y salud cerebral reveló que una alimentación alta en carbohidratos aumenta en un 89 % su riesgo de demencia, mientras que las que son ricas en grasas lo reducen en un 44 %.

Según los autores, “un patrón alimenticio con un consumo de calorías relativamente alto de carbohidratos y un bajo consumo de calorías a partir de grasas y proteínas podría aumentar su riesgo de deterioro cognitivo leve o demencia en las personas mayores”.

El azúcar atrofia su hipocampo, lo que deteriora la memoria

Una investigación,30 publicada en 2013, demostró que el azúcar y otros carbohidratos pueden alterar su función cerebral incluso si no padece diabetes ni tiene algún signo de demencia. Aquí, se evaluaron los marcadores de glucosa a corto y largo plazo en ancianos sanos, sin diabetes ni demencia. Las pruebas de memoria y las imágenes cerebrales también se emplearon para evaluar la función cerebral y estructura real del hipocampo.

Los hallazgos revelaron que entre más altas eran las dos medidas de glucosa en sangre, más pequeño era el hipocampo, más comprometida era su estructura y peor se encontraba la memoria de esa persona.

De acuerdo con los autores, los cambios estructurales en el hipocampo solo pueden explicar en parte el vínculo estadístico que vemos entre la glucosa y la memoria, ya que su hipocampo está involucrado con la formación, organización y almacenamiento de recuerdos.

Los resultados sugieren que la glucosa contribuye directamente a la atrofia del hipocampo, lo que significa que incluso si no se tiene diabetes ni es resistente a la insulina, el exceso de azúcar podría afectar su memoria de forma negativa. Los autores sugieren que “las estrategias destinadas a reducir los niveles de glucosa incluso en el rango normal podrían influir beneficiosamente en la cognición en la población de mayor edad”.

Un estudio similar31 publicado en 2014 encontró que las personas con diabetes tipo 2 pierden más materia gris con la edad de lo esperado, y esta atrofia cerebral también ayuda a explicar por qué este grupo de personas tiene un mayor riesgo de demencia e inicio más temprano de la enfermedad que quienes no padecen diabetes.

Como señaló el Dr. Sam Gandy, director del Centro de Salud Cognitiva del Hospital Monte Sinai en la ciudad de Nueva York, estos hallazgos “sugieren que los altos niveles crónicos de insulina y azúcar podrían ser directamente tóxicos para las células cerebrales” y agregó que “en definitiva, esto podría ser una posible causa de demencia”.32

La detección temprana podría ahorrar millones de dólares

La enfermedad de Alzheimer está demostrando ser tenazmente resistente a los remedios convencionales. De acuerdo con Bloomberg,33 más de 190 ensayos con medicamentos en humanos han terminado en fracaso, y a pesar de que la epidemia va en aumento, los mejores medicamentos disponibles en el mercado solo aminoran los síntomas mientras que a su vez añaden otros riesgos.

Esta es la razón por la cual la prevención alimenticia es tan crucial. Simplemente no podemos permitirnos ignorar la importancia de la comida real por más tiempo. En la actualidad, la mejor medicina convencional que puede esperar es un mejor diagnóstico.

Según un reciente informe de la Asociación de Alzheimer,34 actualmente, los Estados Unidos necesitan $ 47 billones para cubrir los gastos de atención médica de por vida para quienes ya están afectados por esta enfermedad. Las proyecciones sugieren que se gastaran $ 277 mil millones en tratamientos para la demencia solo en este año,35,36 y eso no incluye la atención de los cuidadores no remunerados.

Alrededor del 70 % de esos costos son pagados por las familias por medio de sus gastos personales.

En promedio, los gastos de los cuidadores de una persona con demencia son de $ 10 697 al año, y el 40 % de los cuidadores tienen un ingreso anual por debajo de $ 50 000. Para el año 2050, podríamos estar viendo una factura de atención médica de $ 1.1 mil millones al año para atender a nuestros adultos mayores con demencia. Como informó Bloomberg:

“…Según el nuevo informe, se puede lograr un ahorro significativo en gastos por el simple hecho de obtener un diagnóstico temprano. Hoy en día, las personas por lo general son diagnosticadas en la etapa de demencia, en lugar de cuando solo han desarrollado un deterioro cognitivo leve.

La identificación temprana de la enfermedad puede permitirle un mejor tratamiento, en parte con medicamentos existentes que aborden sus síntomas. El estudio postula que al hacerlo, los Estados Unidos podría ahorrar $ 7.9 billones durante la vida de todos los ciudadanos que están vivos en este momento…

La demencia bajo control es menos costosa de tratar porque reduce las posibilidades de saltarse los medicamentos o incurrir en costos evitables … Es más costoso ser diagnosticado en las últimas etapas de la enfermedad porque es probable que ocurra solo después de una costosa visita al hospital”.

La detección temprana sigue sin ser tan buena como la prevención

Teniendo en cuenta que en los Estados Unidos 5.7 millones de personas actualmente tienen Alzheimer y se prevé que su prevalencia aumente casi un 29 % en los próximos siete años, sería conveniente que todos tomen en serio la prevención y comiencen a tomar medidas proactivas lo antes posible.

Si bien los costos financieros pueden ser elevados, no se puede poner precio a los costos emocionales y psicológicos asociados con esta trágica enfermedad.

La detección temprana seguramente sería útil, y se están logrando avances en el desarrollo de un análisis de sangre para detectar el Alzheimer.37 (En un ensayo reciente,38 la prueba tuvo un 90 % de precisión para detectar la enfermedad en un grupo de 370 participantes).

Una de las evaluaciones más completas sobre el riesgo de desarrollar Alzheimer es el protocolo ReCODE del Dr. Dale Bredesen, que evalúa 150 factores que contribuyen a la enfermedad. Este protocolo también identifica su subtipo de enfermedad o combinación de subtipos para que se pueda idear un protocolo de tratamiento efectivo.

Puede obtener más información sobre esto en “ReCODE: la reversión del deterioro cognitivo“. El protocolo completo se describe en el libro de Bredesen, “El fin del Alzheimer: el primer programa para prevenir y revertir el deterioro cognitivo”.39 Sin embargo, si es diagnosticado con señales de advertencia temprana, eso todavía significa que está en camino hacia la demencia, y no era necesario llegar a ese punto en primer lugar.

Al igual que con el cáncer, la detección temprana no debe confundirse con la prevención, ya que el diagnóstico no le impide tener que buscar cómo revertir el daño.

La alimentación es una cuestión clave

De acuerdo con lo que sabemos actualmente, parece extremadamente tonto ignorar los factores alimenticios. Como se mencionó anteriormente, una consideración clave es reducir el consumo neto de carbohidratos y aumentar las grasas saludables.

Creo que la dieta cetogénica cíclica que describo en mi libro “Fat for Fuel” puede contribuir mucho a evitar la degeneración neurológica al optimizar su función mitocondrial y regeneración biológica.

Además de comer alimentos reales, prestar especial atención para minimizar su consumo de carbohidratos netos, puede ser útil agregar ciertos alimentos y suplementos que estimulan el cerebro como el betabel y curcumina. Solo no crea que puede seguir comiendo comida chatarra y tomando un poco de jugo de betabel y suplementos de curcumina.

Con respecto al betabel, le recomiendo comprar betabel orgánico, o cultivar su propio betabel a partir de semillas de betabel auténtico. Si bien el betabel de mesa no es transgénico (GE), con frecuencia se cultiva muy cerca de las remolachas azucareras, la mayoría de las cuales son GE, por lo que existe la posibilidad de que se contaminen por polinización cruzada.

Aunque el betabel tiene el contenido de azúcar más alto de todas las verduras, la mayoría de las personas puede comer las raíces de betabel con seguridad varias veces por semana. Sin embargo, el jugo de raíz de betabel se debe consumir con moderación.

Una forma de eludir el problema del azúcar es fermentar su betabel. El proceso de fermentación no solo elimina la mayoría de los azúcares, también hace que los nutrientes estén más biodisponibles. Además del betabel en escabeche, otros40 productos de betabel fermentado incluyen al chucrut41 con infusión de betabel y kvas.42

También hay prácticos polvos de betabel fermentado que tomo y agrego en mi batido para el desayuno casi todos los días. Al suministrar bacterias beneficiosas, el kvas de betabel también puede tener un impacto muy beneficioso sobre la diabetes y muchos otros problemas de salud, particularmente aquellos que tienen su origen en la disfunción intestinal.43

Debido a sus propiedades desintoxicantes, evite beber demasiado cuando comience por primera vez. Como recomendación general, comience con 1 onza por día, y aumente gradualmente la cantidad a un vaso de 8 onzas por día. Si tiene muchas toxinas, es posible que deba comenzar con tan solo una cucharada. Para obtener las instrucciones y una receta sencilla para el kvas de betabel, consulte mi artículo anterior, “Los beneficios del betabel fermentado“.

Estrategias de prevención del Alzheimer que debe conocer

Según el Dr. David Perlmutter, neurólogo y autor de “Grain Brain” y “Brain Maker”, cualquier cosa que promueva la resistencia a la insulina en última instancia también aumentará su riesgo de Alzheimer.

A esto, agregaría que cualquier estrategia que mejore su función mitocondrial reducirá su riesgo. En el 2014, Bredesen publicó un artículo que demuestra el poder de las elecciones de estilo de vida para la prevención y el tratamiento del Alzheimer.

Al aplicar 36 parámetros de un estilo de vida saludable, fue capaz de revertir la enfermedad de Alzheimer en 9 de cada 10 pacientes. Esto incluyó el hacer ejercicio, una dieta cetogénica, optimización de la vitamina D y otras hormonas, aumentar el sueño, meditación, desintoxicación y eliminar el gluten y los alimentos procesados.

Puede descargar en línea el artículo de caso de Bredesen completo, que detalla el programa completo.44 Las siguientes son algunas de las estrategias de estilo de vida que creo que son más útiles e importantes:

Consuma alimentos verdaderos e idealmente orgánicos

Evite los alimentos procesados ​​de todo tipo, ya que contienen una serie de ingredientes dañinos para el cerebro, tales como el azúcar refinada, fructosa procesada, granos (especialmente el gluten), aceites vegetales, ingredientes transgénicos y pesticidas.

Lo ideal sería consumir la menor cantidad de azúcar agregada, y mantener el consumo de fructosa total inferior a 25 gramos por día, o en una cantidad tan baja como 15 gramos por día, en caso de que ya padezca una resistencia a la insulina/leptina o cualquier trastorno relacionado.

Optar por productos orgánicos le ayudará a evitar pesticidas y herbicidas. Asimismo, la mayoría de las personas se beneficiarían al llevar una alimentación sin gluten, ya que este puede producir un intestino más permeable, lo que permite que las proteínas accedan al torrente sanguíneo, donde podrían sensibilizar al sistema inmunológico y promover la inflamación y autoinmunidad, las cuales desempeñan un rol en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Reemplace los carbohidratos refinados por grasas saludables

La alimentación es primordial, y lo maravilloso de seguir mi plan de nutrición optimizado es que ayuda a prevenir y tratar virtualmente todas las enfermedades degenerativas crónicas, incluyendo a la enfermedad de Alzheimer.

Es importante percatarse de que, en realidad, el cerebro no necesita carbohidratos ni azúcares. Las grasas saludables, así como las grasas animales saturadas y las grasas omega-3 de origen animal son mucho más importantes para tener una función cerebral óptima.

Llevar una dieta cetogénica cíclica tiene la doble ventaja de mejorar la sensibilidad a la insulina y disminuir el riesgo de Alzheimer. Como señaló Perlmutter, incluso las estrategias de estilo de vida, tales como la dieta cetogénica, podrían compensar el riesgo relacionado con la predisposición genética.

Cuando su cuerpo quema grasas como su combustible principal, se producen cetonas, que no solo se queman de manera muy eficiente y son un combustible superior para el cerebro, sino que también generan menos especies reactivas del oxígeno y menos daño de los radicales libres.

Una cetona llamada beta hidroxibutirato también constituye un importante agente epigenético, que impulsa cambios beneficiosos en la expresión del ADN, y así, disminuye la inflamación y aumenta la desintoxicación y producción de antioxidantes.

En mi nuevo libro, “Fat for Fuel” explico los pormenores de implementar este tipo de alimentación y sus muchos beneficios para la salud. Además, expongo la razón por la que son tan importantes los ciclos que consisten en fases de festines e inanición, que es lo contrario a permanecer continuamente en cetosis nutricional.

Esto incluye a la margarina, aceites vegetales y diversos productos untables, similares a la mantequilla.

Las grasas saludables que debe incluir en su alimentación son los aguacates, mantequilla, yemas de huevo orgánico de gallinas camperas, coco y aceite de coco, carne de animales alimentados con pastura y frutos secos sin procesar, tales como las nueces pecanas y de macadamia. El aceite MCT también es una excelente fuente de cuerpos cetónicos.

Mantenga su nivel de insulina en ayunas inferior a 3

Disminuir la insulina también ayudará a reducir los niveles de leptina, que es otro factor para la enfermedad de Alzheimer. Si sus niveles de insulina son elevados, es probable que consuma demasiada cantidad de azúcar y necesite disminuirla.

Optimice sus niveles de grasas omega-3

También, debe asegurarse de obtener suficiente cantidad de grasas omega-3 de origen animal. Consumir cantidades elevadas de las grasas omega-3, EPA y DHA, ayudará a prevenir el daño celular causado por la enfermedad de Alzheimer, lo que ralentizará su progresión y reducirá el riesgo de desarrollar este trastorno.

Lo ideal es realizar una prueba de índice de grasas omega-3 una vez al año, para asegurarse de que se encuentran en un rango saludable. Su índice de grasas mega-3 debe ser superior al 8 % y su índice de proporción de grasas omega-6 a grasas omega-3 debe situarse entre 0.5 y 3.0.

Optimice su microbioma intestinal

Para lograrlo, evite los alimentos procesados, antibióticos, productos antibacterianos, agua fluorada y clorada, y asegúrese de comer alimentos fermentados y cultivados de forma tradicional, junto con un probiótico de alta calidad si es necesario. El Dr. Steven Gundry hace un excelente trabajo al profundizar sobre esto en su nuevo libro “The Plant Paradox“.

Haga un ayuno intermitente

El ayuno intermitente es una herramienta poderosa para ayudarle a su cuerpo a recordar la manera de quemar grasa y solucionar la resistencia a la insulina/leptina que es el factor principal que contribuye a la enfermedad de Alzheimer.

Una vez que haya incrementado el tiempo hasta hacer 20 horas de ayuno intermitente, todos los días, durante un mes, será metabólicamente flexible y podrá quemar grasas como su principal combustible; por lo que, podrá progresar para hacer los más poderosos ayunos de agua, de cinco días.

Muévase de forma regular y constante a lo largo del día

Se ha sugerido que el ejercicio podría desencadenar un cambio en la forma en que se metaboliza la proteína precursora amiloide;45 por lo tanto, ralentiza la aparición y progresión de la enfermedad de Alzheimer. Además, el ejercicio incrementa los niveles de la proteína PGC-1α.

Las investigaciones han demostrado que las personas con Alzheimer tienen una menor cantidad de PGC-1α en sus cerebros11 y las células que contienen más proteínas producen una menor cantidad de proteína amiloide tóxica relacionada con la enfermedad de Alzheimer.

Optimice sus niveles de magnesio

Las investigaciones preliminares sugieren que hay una gran disminución en los síntomas de la enfermedad de Alzheimer al haber mayores niveles de magnesio en el cerebro. El treonato de magnesio parece ser particularmente útil ya que tiene la capacidad de cruzar la barrera hematoencefálica.

Optimice su vitamina D, idealmente al exponerse a la luz solar de forma prudente

Tener suficiente cantidad de vitamina D es imprescindible para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, y así, poder combatir la inflamación relacionada con la enfermedad de Alzheimer.

De hecho, las investigaciones demuestran que las personas que viven en las latitudes septentrionales tienen tasas más elevadas de muerte por demencia y Alzheimer, en comparación con los que viven en áreas más soleadas, lo cual sugiere que la vitamina D y/o exposición a los rayos del sol son factores importantes.46

Si no puede obtener suficiente cantidad a través de los rayos del sol, tome diariamente suplementos de vitamina D3 para alcanzar y mantener niveles en la sangre de 60 a 80 ng/ml. Dicho lo anterior, es importante reconocer que exponerse a los rayos del sol es importante, por razones que no están relacionadas con la vitamina D.

Su cerebro responde a la luz del infrarrojo cercano de la luz solar en un proceso llamado fotobiomodulación. Las investigaciones demuestran que la estimulación cerebral producida por el infrarrojo cercano aumenta la cognición y disminuye los síntomas del Alzheimer, incluyendo a etapas más avanzadas de la enfermedad.

Suministrar la luz del infrarrojo cercano a las mitocondrias que se encuentran comprometidas, sintetizará los factores de transcripción genética que desencadenan la reparación celular, y el cerebro es uno de los órganos que tienen mayor cantidad de mitocondrias en el cuerpo.

Evite y elimine el mercurio en su cuerpo

Las amalgamas dentales son una de las principales fuentes de toxicidad por metales pesados; sin embargo, debe estar sano antes de extraerlas. Una vez que haya implementado los cambios alimenticios descritos en mi plan nutricional optimizado, puede seguir el protocolo de desintoxicación de mercurio, y posteriormente, buscar un dentista biológico que le extraiga sus amalgamas.

Evite y elimine el aluminio de su cuerpo

Las fuentes comunes de aluminio incluyen antitranspirantes, utensilios antiadherentes y coadyuvantes de vacunas. Para obtener recomendaciones sobre como desintoxicarse del aluminio, por favor vea mi artículo anterior, “El Primer Caso Práctico que Muestra la Relación Entre el Alzheimer y la Toxicidad por Aluminio“.

Hay quienes sugieren que ciertas aguas minerales con alto contenido de ácido silícico podrían ayudar a su cuerpo a eliminar el aluminio.

Evite las vacunas contra la gripe

La mayoría de las vacunas contra la gripe contienen mercurio y aluminio.

Evite las estatinas y medicamentos anticolinérgicos

Se ha demostrado que los medicamentos que bloquean la acetilcolina, un neurotransmisor del sistema nervioso, aumentan el riesgo de sufrir demencia. Estos medicamentos incluyen ciertos analgésicos nocturnos, antihistamínicos, pastillas para dormir, ciertos antidepresivos, medicamentos para controlar la incontinencia y ciertos narcóticos contra el dolor.

Las estatinas son particularmente problemáticas porque suprimen la síntesis del colesterol, reducen la coenzima Q10 en el cerebro, la vitamina K2 y los neurotransmisores precursores, además, previenen el suministro adecuado de ácidos grasos y antioxidantes esenciales para el cerebro que son solubles en grasa, al inhibir la producción de la biomolécula portadora indispensable conocida como lipoproteína de baja densidad.

Limite su exposición a los campos electromagnéticos que no son naturales (como los celulares, ruters de Wi-Fi y módems)

La radiación de los celulares y otras tecnologías inalámbricas desencadena la producción excesiva de peroxinitritos47un tipo de especies reactivas del nitrógeno que son muy dañinas.

El aumento de peroxinitritos, debido a exponerse a los celulares, daña a las mitocondrias,48,49 y su cerebro es el órgano que tiene mayor cantidad de mitocondrias en el cuerpo. Este incremento en la producción de peroxinitritos también se ha relacionado con mayores niveles de inflamación sistémica, al desencadenar tormentas de citocinas y disfunción hormonal autónoma.

Duerma la cantidad adecuada de horas

El sueño es una parte esencial para mantener la homeostasis metabólica cerebral. Si no duerme la cantidad de horas requeridas, se suscitará una degeneración neuronal; y tratar de dormir durante los fines de semana no prevendrá ese daño.50,51,52

La privación del sueño provoca la interrupción de cierta conexión sináptica que podría deteriorar la capacidad cerebral para el aprendizaje, formación de la memoria y otras funciones cognitivas. Dormir deficientemente también acelera la aparición de la enfermedad de Alzheimer.53

La mayoría de los adultos necesitan entre siete y nueve horas de sueño ininterrumpido cada noche. El sueño profundo es la fase más importante, ya que es cuando el sistema linfático cerebral realiza sus funciones de limpieza, al eliminar los desechos tóxicos del cerebro, incluyendo a los beta amiloides.

Desafíe su mente todos los días

La estimulación mental, especialmente aprender algo nuevo, como aprender a tocar un instrumento o un nuevo idioma, está relacionada con una disminución del riesgo de padecer Alzheimer. Los investigadores sospechan que el desafío mental ayuda a fortalecer el cerebro, haciéndolo menos susceptible a lesiones relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.