TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN (TDAH) Y ALIMENTACIÓN

Patrones alimentarios asociados con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad
Un patrón alimentario basado en carne blanca y pescado y otro de nutrientes consistente en proteínas y minerales puede tener efectos beneficiosos en el TDAH

► Introducción
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se caracteriza por desatención, impulsividad e hiperactividad, con consecuencias en el rendimiento escolar, las relaciones familiares y las interacciones sociales. Constituye uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes en la edad pediátrica y un problema de salud pública a nivel mundial. El tratamiento del TDAH se basa principalmente en los fármacos estimulantes como el metilfenidato, la anfetamina y la atomoxetina, de gran eficacia, pero que se asocian con efectos adversos.
La etiología del TDAH es multifactorial y la dieta cumple un papel influyente, a la vez que constituye un factor modificable. Diversos estudios demostraron que las modificaciones de la dieta pueden reducir los síntomas asociados con el TDAH, ya sea por la restricción o eliminación de los factores alimentarios perjudiciales como por el suplemento con los factores protectores. En cuanto a los perjudiciales, las modificaciones propuestas comprenden la restricción del azúcar, con alimentos libres de aditivos y conservantes (dieta Feingold) y una dieta oligoantigénica (eliminación).
Sin embargo, la estrategia de restricción o eliminación de los factores alimentarios deletéreos es complicada, poco práctica, demanda mucho tiempo y altera los hábitos hogareños. En cuanto a los factores alimentarios beneficiosos, las modificaciones nutricionales propuestas comprenden los suplementos con ácidos grasos poliinsaturados, omega 3, minerales (hierro y cinc) y complejos multivitamínicos. A diferencia del anterior, este último enfoque es más simple, relativamente económico y más aceptable para los padres y los pacientes.
Algunos estudios indicaron que un patrón alimentario y un estilo de vida saludables para prevenir o controlar el TDAH pueden tener éxito a largo plazo y unos pocos encontraron una relación entre los patrones alimentarios y el TDAH. Los autores realizaron un ensayo de casos y controles para evaluar los patrones alimentarios y de nutrientes en niños chinos en edad escolar con TDAH; así como para determinar la asociación entre los elementos esenciales de la sangre (hierro, cinc, calcio, cobre y magnesio) y el TDAH.
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► Materiales y métodos
Tanto los casos como los controles se reclutaron consecutivamente entre los niños atendidos para evaluación del TDAH y para control de salud en los servicios de pediatría, respectivamente, del Jiangxi Provincial Children’s Hospital, provincia de Jiangxi, China.
El diagnóstico de TDAH se basó en los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su cuarta edición revisada (DSM-IV-R). A los controles se los sometió a las mismas evaluaciones diagnósticas que a los casos de TDAH para descartar la existencia de este trastorno. Los casos y los controles fueron concordantes en edad y sexo.
Se llevaron a cabo entrevistas realizadas por estudiantes graduados en epidemiología; mientras que el diagnóstico de TDAH se efectuó por psiquiatras pediátricos certificados. Cada entrevistador recibió entrenamiento en entrevistas epidemiológicas, evaluación alimentaria y antropometría. Los datos se recolectaron mediante un cuestionario estandarizado y estructurado por personal que desconocía si se trataba de los casos y los controles.
Se recabó información demográfica, sobre la estructura familiar, el ámbito hogareño, el nivel socioeconómico, la educación materna y paterna, la edad materna al momento del nacimiento, el hábito de fumar, los antecedentes médicos, obstétricos, del neurodesarrollo y educativos de los niños y los hábitos alimentarios en los 12 meses previos al diagnóstico de TDAH (en los casos) o las entrevistas (controles).
La ingesta alimentaria se evaluó por un cuestionario de frecuencia alimentaria (CFA) que consistió en 144 ítems categorizados en 28 grupos de alimentos consumidos comúnmente por los niños chinos. Los cuestionarios para la recolección de los datos fueron diseñados por un panel de expertos en el campo de la epidemiología y la nutrición.
Se calculó la ingesta diaria de nutrientes y calórica total según una tabla de consumo de alimentos estándar china y el índice de masa corporal. La confiabilidad del CFA se evaluó en un subgrupo elegido al azar de 62 niños, con resultados válidos para la ingesta alimentaria promedio a largo plazo.
Se tomaron muestras de sangre venosa para determinar las concentraciones de hierro, cinc, calcio, cobre y magnesio mediante espectrometría de absorción atómica.
Se consideraron diversas covariables y potenciales factores de confusión para la asociación de los patrones alimentarios, de los nutrientes y de los elementos de la sangre con el TDAH, mediante la realización de regresiones logísticas condicionales. Un valor de p < 0.05 se consideró estadísticamente significativo.
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► Resultados
Se incluyeron en el análisis 296 pacientes con TDAH (248 varones y 48 mujeres) y 296 niños sanos de entre 6 y 14 años, concordantes en edad y sexo, que constituyeron el grupo control. En comparación con los controles, los pacientes con TDAH tuvieron más probabilidad de sufrir abuso emocional y menos probabilidad de un embarazo de término, tener madres con un nivel de educación inferior, antecedentes maternos de abortos y de TDAH y poca probabilidad de convivir en el hogar con los dos padres biológicos.
En el análisis de regresión logística condicional univariado se demostró una asociación inversa dependiente de la dosis entre el riesgo de TDAH y un patrón alimentario consistente en mariscos, pescados de aguas profundas, pescados de agua dulce, carne blanca, menudos, hongos y algas (p = 0.003) y porotos (p = 0.018).
Luego del ajuste por los potenciales factores de confusión, la relación negativa significativa permaneció estable. El tercilo más alto del patrón de nutrientes clasificado como minerales y proteínas (cinc, proteína, fósforo, selenio, calcio y riboflavina) se asoció negativamente con el riesgo de TDAH, después del ajuste por los factores de confusión. Las concentraciones de cinc en sangre se asociaron inversa y significativamente con el riesgo de TDAH.
En el modelo de regresión logística condicional ajustado por los potenciales factores de confusión persistieron las asociaciones inversas y significativas entre el riesgo de TDAH y los niveles de cinc en sangre. Cada incremento en una desviación estándar en la concentración de cinc se relacionó con un odds ratio 0.73 (intervalo de confianza del 95% 0.60-0.89) de riesgo de TDAH.
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► Discusión y conclusión
Comentan los autores que en su investigación de casos y controles se encontró que un patrón alimentario basado en carne blanca y pescado, consistente en mariscos, pescados de aguas profundas, pescados de agua dulce, carne blanca, menudos, hongos y algas se asoció inversamente con el TDAH. Además, un patrón de nutrientes denominado de proteínas y minerales rico en cinc, proteínas, fósforo, selenio, calcio y riboflavina se relacionó inversamente con el TDAH. Las concentraciones de cinc en sangre se asociaron negativamente con el TDAH.
La relación inversa entre el cinc y el TDAH se publicó previamente, con estudios que demostraron que el TDAH se asoció con deficiencia de cinc y que la suplementación con este elemento puede reducir los síntomas de TDAH. El cinc es necesario para múltiples complejos metal-enzimas, la mayoría de ellos localizados en el sistema nervioso central y que contribuyen a la construcción y función del cerebro.
Además, el cinc es esencial para la conversión de piridoxina de la dieta en su forma activa y, la piridoxina es necesaria para la conversión de triptófano en serotonina, que se relaciona estrechamente con el TDAH. Asimismo, este mineral interviene en la producción y modulación de melatonina, que contribuye a la regulación de la función de la dopamina, un factor importante en el TDAH. En el presente ensayo, los niveles de cinc en sangre fueron útiles para distinguir a los pacientes con TDAH.
En opinión de los investigadores, el suyo es el primer estudio que identificó específicamente la influencia potencial de los patrones de nutrientes sobre el riesgo de TDAH. Postulan que la asociación entre los patrones alimentarios y el TDAH puede atribuirse principalmente a los minerales en el patrón de nutrientes basado en proteínas y minerales.
En conclusión de los autores, un patrón alimentario basado en carne blanca y pescado y otro consistente en proteínas y minerales puede tener efectos beneficiosos en el TDAH, según se encontró en un estudio de casos y controles con niños chinos. Los niveles de cinc en sangre pueden permitir distinguir la presencia de TDAH. Es necesaria la realización de estudios prospectivos para confirmar estos hallazgos.